Las fotógrafas y fotógrafos que debes conocer y que cambiaron la forma de ver el mundo
Saul Leiter, Annemarie Heinrich, Shomei Tomatsu, Miroslav Tichý y Francesc Català-Roca
Hay una frase que se repite mucho en los círculos fotográficos: «para saber a dónde vas, primero tienes que saber de dónde vienes». Y es que conocer a los fotógrafos y las fotográfas que debes conocer no es solo un ejercicio de cultura visual, es casi una obligación si quieres entender por qué haces las fotos que haces, por qué te atrae la luz de una determinada manera o por qué ciertos encuadres te generan algo por dentro que no sabes muy bien explicar. Hoy te presento a cinco nombres que, cada uno a su manera, dejaron una huella imposible de ignorar.
Saul Leiter: el hombre que convirtió las calles de Nueva York en acuarelas
¿Quién era Saul Leiter y por qué le llaman el Genio del Color?
Saul Leiter nació en Pittsburgh en 1923, en el seno de una familia judía ortodoxa. Su padre era un reconocido estudioso del Talmud, y la idea de que su hijo acabara fotografiando escaparates mojados y paraguas rojos en el East Village no estaba exactamente en el plan familiar. Leiter llegó a Nueva York en 1946, con la intención inicial de dedicarse a la pintura. La fotografía, la verdad es que, le atrapó casi de manera accidental.
Lo que vino después es pura historia. Mientras sus contemporáneos apostaban por el blanco y negro como lenguaje serio y legítimo (era la norma, casi el dogma), Leiter empezó a trabajar con diapositivas en color desde finales de los años cuarenta. Nadie hacía eso con esa intención artística. El color se usaba para la publicidad, para las revistas de moda. Él lo usó para contar la neblina de un invierno en Manhattan, el reflejo de un abrigo rojo en un charco, la silueta de alguien al otro lado de un cristal empañado.
Y aquí está la clave de por qué le llaman el Genio del Color: no usaba el color como información, lo usaba como emoción. Sus fotografías tienen una paleta que recuerda más a Bonnard o a Vuillard que a cualquier fotógrafo de su época. Las composiciones son inusuales, casi fragmentadas, con elementos que «interrumpen» el encuadre de manera deliberada. Una señal de tráfico que corta la imagen. Un marco de ventana que convierte la calle en pintura. Leiter no fotografiaba lo que veía, fotografiaba lo que sentía al verlo.
Durante décadas vivió en un relativo anonimato. Trabajó para revistas como Harper’s Bazaar o Esquire, hizo moda, pagó facturas. Pero su trabajo más personal permaneció guardado en cajas durante años. No fue hasta 2006, con la publicación del libro Early Color, que el mundo se dio cuenta de lo que había estado perdiendo. Murió en 2013, en Nueva York, la ciudad que nunca dejó de fotografiar.
Annemarie Heinrich: la mujer que hizo inmortal a una generación entera
La fotógrafa de los retratos que definieron el cine argentino
Annemarie Heinrich nació en Darmstadt, Alemania, en 1912. Con apenas diecisiete años emigró a Argentina junto a su familia huyendo de la inestabilidad europea, y allí encontró algo que no esperaba: una vocación. Se formó de manera prácticamente autodidacta, trabajando en el estudio fotográfico de su hermano, y pronto desarrolló un ojo tan afilado para el retrato que los actores y actrices más importantes del país empezaron a hacer cola para sentarse frente a su cámara.
En los años treinta y cuarenta, Buenos Aires vivía una edad dorada del cine y el teatro. Heinrich fue la cronista visual de esa época. Retrató a figuras como Libertad Lamarque, Hugo del Carril o Nini Marshall con una mezcla de glamour y honestidad que no era tan habitual. Sus fotografías no eran simplemente bellas, eran psicológicas. Sabía exactamente cuándo presionar el disparador para capturar algo que el sujeto no siempre quería mostrar.
Además, Heinrich fue pionera en un sentido que hoy se nos olvida mencionar: era una mujer dirigiendo un estudio fotográfico profesional en una época en la que eso no era, precisamente, lo habitual. Su trabajo fue reconocido con el Premio Nacional de las Artes en Argentina, y el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires conserva parte de su archivo. Murió en 2014, con más de cien años de vida y una obra que sigue siendo referencia absoluta del retrato latinoamericano del siglo XX.
Shomei Tomatsu: la cámara como herida abierta
El fotógrafo que documentó el Japón que nadie quería mirar
Shomei Tomatsu nació en Nagoya en 1930. Creció en plena Segunda Guerra Mundial y vivió de primera mano la transformación brutal que sufrió Japón tras la derrota y la ocupación americana. Esa experiencia no le abandonó nunca, y su fotografía es, en buena medida, una respuesta visceral a todo aquello.
Es conocido, sobre todo, por su trabajo en Nagasaki, donde llegó en 1961 para documentar los efectos a largo plazo de la bomba atómica. No fotografió ruinas. Fotografió personas. Supervivientes con las cicatrices todavía en la piel, objetos cotidianos deformados por el calor, relojes parados a las 11:02. Una botella de cerveza fundida que parece un organismo vivo. Sus imágenes tienen una densidad que cuesta sostener la mirada. Y es que eso era exactamente lo que buscaba: que no pudieras apartar los ojos aunque quisieras.
Pero Tomatsu no solo documentó el horror de la guerra. También registró la occidentalización acelerada del Japón de posguerra con una mirada crítica y a veces irónica. Las bases militares americanas, los soldados, la cultura del consumo que llegó de golpe a un país que todavía no había terminado de enterrar a sus muertos. Su libro 11:02 Nagasaki es considerado uno de los documentos fotográficos más importantes del siglo XX. Murió en 2012, dejando detrás una obra que es, al mismo tiempo, un archivo histórico y una declaración de principios.
Miroslav Tichý: el fotógrafo que disparaba desde los márgenes
La historia del vagabundo checo que resultó ser un genio
Miroslav Tichý nació en 1926 en Kyjov, Checoslovaquia. Estudió en la Academia de Bellas Artes de Praga y prometía una carrera sólida como pintor. Luego llegó el régimen comunista, y Tichý decidió que no iba a adaptarse. Esa decisión lo cambió todo.
Dejó de afeitarse, dejó de cambiarse de ropa, dejó de integrarse. Vivió durante décadas en una especie de marginalidad voluntaria en su ciudad natal, Kyjov, donde la gente lo conocía como el loco del pueblo. Construía sus propias cámaras con tubos de cartón, carretes reciclados, lentes hechas a mano con plexiglás pulido. Los resultados eran técnicamente imperfectos: borrosos, rayados, con manchas. Y sin embargo, tenían algo que las imágenes perfectas raramente consiguen.
Con esas cámaras imposibles fotografiaba a mujeres en la calle, en la piscina municipal, en los parques. Sus imágenes tienen una textura que parece pintada, casi onírica. El grano, el desenfoque, los bordes irregulares contribuyen a crear una atmósfera que es difícil de imitar precisamente porque no es intencional, es consecuencia. Harald Szeemann lo descubrió y lo presentó en la Bienal de Arte de Sevilla en 2004. De repente, el mundo del arte se peleaba por sus obras. Tichý, que murió en 2011, nunca terminó de entender del todo ese interés repentino. Pero sus fotografías siguen ahí, raras y hermosas, como él.
Francesc Català-Roca: el ojo de una España que ya no existe
El fotógrafo documental que dejó el retrato más honesto del siglo XX español
Francesc Català-Roca nació en Valls (Tarragona) en 1922, en una familia con profundo arraigo en la cultura visual: su padre, Pere Català Pic, era también fotógrafo y cartelista. Creció, por tanto, mirando. Y aprendió pronto que mirar bien es una habilidad que no todo el mundo desarrolla.
Su obra es un documento extraordinario de la España de la segunda mitad del siglo XX. Fotografió la posguerra, el desarrollismo, la vida en los pueblos, las calles de Barcelona y Madrid, las fiestas populares, los mercados, las personas anónimas que construyen la historia sin aparecer en los libros. Tiene una imagen célebre de la Barceloneta de los años cincuenta, con niños jugando en la calle y ropa tendida al sol, que condensa de manera perfecta todo lo que hacía especial su mirada: la cercanía, la naturalidad, la ausencia total de artificios.
La verdad es que Català-Roca era capaz de hacerse invisible. Sus sujetos no posan, viven. Y eso, en fotografía documental, es lo más difícil del mundo. Trabajó también como fotógrafo de arquitectura, colaboró con grandes nombres como José Antonio Coderch, y su archivo es hoy una referencia obligada para entender la historia visual de España. Murió en Barcelona en 1998, dejando detrás decenas de miles de negativos y una lección sobre cómo mirar sin juzgar.
¿Por qué es importante conocer a fotógrafos y fotógrafas de todas las categorías?
Explorar para encontrar tu propio camino visual
Existe una razón muy concreta, y es esta: no sabes lo que te gusta hasta que lo ves. Parece obvio, pero cuesta asimilarlo. Muchos fotógrafos llevan años disparando siempre de la misma manera, con los mismos referentes, sin explorar lo que hay más allá de su zona de confort. Y entonces descubren a alguien como Tichý y entienden que la imperfección puede ser un lenguaje. O ven una fotografía de Leiter y comprenden que el color no es decoración. O se tropiezan con Tomatsu y se dan cuenta de que la fotografía puede doler, y que eso no es malo.
Conocer a fotógrafos de registros muy distintos (el documental, el retrato, el experimental, el color, el blanco y negro) es la manera más eficiente de descubrir qué tipo de fotografía te mueve a ti. No la que debería gustarte según los cánones, sino la que te genera algo por dentro cuando la ves. Eso, a la larga, es lo que define tu estilo. Y el estilo no se inventa, se descubre.
Los fotógrafos y fotógrafas que debes conocer no son los mismos para todo el mundo. Cada persona tiene su propio recorrido, su propia historia con la imagen. Pero cuanto más amplíes el mapa, más claro verás dónde está tu lugar en él.
¿Te ha picado el gusanillo?
Si alguno de estos nombres te ha removido algo, o si tienes tus propios referentes fotográficos que crees que deberían estar en esta lista, escríbeme un correo electrónico. Puedo dedicar una publicación específica al fotógrafo o fotógrafa que me propongas, con más profundidad, más contexto y más imágenes de referencia.
También puedes dejar tu comentario aquí abajo, me encanta saber qué fotógrafos son los que os han cambiado la manera de mirar.
Esta sección del blog está pensada para descubrir juntos, así que tu opinión importa más de lo que crees.












