Mi regreso a una exposición que nunca deja indiferente
Este año, además de recorrer la muestra de World Press Photo de Vitoria-Gasteiz como cada año, tuve la oportunidad (y casi diría el privilegio) de sumergirme de nuevo en la World Press Photo Barcelona, esta vez en el CCCB (Centre de Cultura Contemporània de Barcelona)). Nada más cruzar sus puertas, sentí esa mezcla de expectación y vértigo que te atraviesa cuando sabes que vas a mirar el mundo de frente, sin filtros ni anestesia.
El CCCB, para quien no lo conozca, es un espacio cultural vibrante ubicado en pleno corazón de Barcelona, dedicado a explorar los grandes retos contemporáneos desde el arte, el pensamiento y la comunicación. Y es que su arquitectura y su espíritu encajan como un guante con esta exposición tan cruda como necesaria.
Lo que cuenta el CCCB… y lo que sentí al recorrer la exposición
La verdad es que el CCCB resume la muestra de forma impecable: esta es la vigesimoprimera edición de una exposición que recoge las fotografías ganadoras del concurso World Press Photo 2025. Son imágenes seleccionadas por su calidad y su capacidad para ofrecer miradas complementarias sobre la actualidad. Y, creedme, no es una frase hecha: cada foto abre una ventana distinta a un mundo que muchas veces preferimos no mirar.
Los trabajos pertenecen a 42 autores de seis territorios del planeta, cada uno con tres categorías distintivas: Fotografías Individuales, Reportajes Gráficos y Proyectos a Largo Plazo. Migración, conflictos, género, crisis climática, persecuciones… temas que golpean fuerte porque, más allá de los titulares, aquí ves los rostros, los gestos, las heridas.
La imagen ganadora y la sensación final
Entre todas las piezas, la World Press Photo of the Year se queda grabada a fuego: Mahmoud Ajjour, Aged Nine, fotografiado por Samar Abu Elouf. El pequeño Mahmoud, herido tras un ataque en Gaza, recibiendo atención médica en Doha… una escena tan frágil que tuve que detenerme un buen rato. Y es que pocas imágenes resumen tan bien el desgarro de estos tiempos.
Salí con mal cuerpo, lo admito. Pensando en esas personas, en sus hoy y en sus mañanas. Apenas vi sonrisas. Apenas asomaba algo parecido a la esperanza. La exposición es solo una pequeña muestra de todos los conflictos que atraviesan el planeta, pero basta para removerte por dentro.
Homenaje a los y las fotoperiodistas asesinados y asesinadas
Historias que merecían ser contadas
El recorrido culmina en un pasillo que nos conduce a una sala impactante, donde una enorme lona nos recibe con un mensaje que no deja indiferente:
En los últimos 20 años han sido asesinados más de 1200 fotoperiodistas mientras llevaban a cabo su trabajo. Corren este riesgo por informarnos de lo que ocurre en el mundo. Con este memorial homenajeamos a quienes consagraron su vida al interés público y al derecho a la información. Detrás de cada nombre en este memorial, hay una historia que merecía ser contada.
Me quedé unos minutos en silencio, reflexionando sobre esas historias que por supuesto merecían ser contadas y sobre el valor de quienes dedican su vida a informar, muchas veces a costa de la propia. Este memorial no solo homenajea a quienes se fueron, sino que nos recuerda que cada fotografía que vemos tiene detrás a alguien que eligió enfrentar el peligro para que nosotros podamos mirar y comprender.
La World Press Photo Barcelona ofrece miradas que no dejan indiferente a nadie. Si ya la visitaste, comparte en los comentarios qué momentos te impactaron, qué emociones despertaron las imágenes o qué autores o autoras te sorprendieron. Me interesa mucho conocer cómo cada visitante interpreta estas historias visuales y qué reflexiones les genera.










