Fotografía con dron

Cuando tu proyecto se convierte en una comedia de errores (y cómo reírte de ello)

Todo empezó con una idea aparentemente sencilla: documentar los frontones más singulares y curiosos de Navarra mediante fotografía con dron y fotografía a «cota 0». Ilusión, planificación (Google Maps y ENAIRE siempre abiertos) y mi fiel DJI Mavic Mini listo para la acción. Lo que no imaginaba es que esta sesión de fotografía con dron se convertiría en un episodio de «Cámara oculta» sin mi consentimiento.

Fotografía con dron del frontón de Guembe (Navarra)... y un selfie

El proyecto que empezó con ilusión… y acabó con amenazas

El guion parecía escrito: llegar al pueblo, desplegar el dron, capturar la esencia del frontón desde las altutas y marcharme con mi tarjeta SD llena de nuevas perspectivas del frontón y el entorno que lo rodea. Pero en el segundo acto, apareció el personaje que nadie había previsto: un señor con más convicción que conocimientos técnicos.

Discutiendo con el señor que todo lo sabe
  • ¡Eso no se puede grabar aquí (Aunque solo eran fotos).
  • ¡Voy a llamar a la policía! (Y yo, con mi certificado de operador en mano, como un Jedi mostrando su sable de luz).
  • ¡Esto es MI pueblo! (Como si el aire a 60 metros de altura fuera de su propiedad).

El "cuñado técnico"

Un personaje inesperado en tu sesión de fotografía con dron

Ningún manual de fotografía con dron te prepara para este momento: cuando aparece el cuñado técnico, ese ser mitológico que combina la seguridad de un abogado constitucional con los conocimientos aeronáuticos de un presentador de televisión. Su llegada es predecible: primero, una mirada sospechosa desde la distancia. Luego, el acercamiento lento, con las manos en la cadera y el ceño fruncido, como si estuvieras robando el código nuclear en lugar de hacer fotos de un frontón.

Fotografía panorámica aérea del pueblo de Artieda y su Frontón Público Municipal

Lo más irónico es que nunca son operadores de dron, fotógrafos, ni funcionarios de AESA. Su autoridad emana de tres fuentes sagradas:

  1. Un grupo de WhatsApp de vecinos
  2. Un documental de La 2 sobre privacidad
  3. «El sentido común, hombre» (que curiosamente solo aplica a sus opiniones).

Lecciones aprendidas

(o cómo no dejar que los malos rollos te paren)

Desde entonces, he pulido mi kit de supervivencia para fotografía con dron:

  • Certificado en la mano (y en el móvil, por si acaso).
  • Sonrisa diplomática (a prueba de improperios y faltas de respeto).
  • Plan de huida (por si el «cuñado» llama a refuerzos)
Lecciones aprendidas para fotografía con dron: la sonrisa diplomática

¿Te ha pasado algo parecido? ¿Algún ‘cuñado técnico’ ha intentado boicotear tu sesión de fotografía?

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¿Te ha pasado algo parecido con alguien?