Reportaje de boda en La Ciudadela de Pamplona

La historia de Sonia & Sergio

El reportaje de boda en La Ciudadela de Pamplona de Sonia & Sergio empezó, curiosamente, por donde muchas bodas terminan. Y es que, a veces, romper el orden habitual es la mejor forma de contar una historia de verdad.
Antes de la ceremonia, antes de los abrazos nerviosos y de las lágrimas inevitables, nos escapamos con ellos a pasear y fotografiar su reportaje de pareja por uno de los rincones más especiales de Pamplona.

Sonrisas al entrar en La Ciudadela
Un paseo tranquilo antes del ¡sí, quiero!

La razón era sencilla. Muy humana.
Una vez terminado el “sí, quiero”, Sonia & Sergio tenían claro que no querían perder ni un solo segundo con su gente. Y es que su boda no era una boda cualquiera. Era un punto de encuentro entre países, acentos, culturas y muchas ganas de celebrar.

Paseando de la mano, sin prisas
Un momento solo para los dos

Una boda cosmopolita en La Ciudadela de Pamplona

Sonia es de origen ruso, aunque lleva ya unos años viviendo en Pamplona. Sergio, en cambio, llegó desde Valladolid.
Hasta aquí todo normal.
Lo interesante vino cuando empezaron a llegar los y las invitados e invitadas: Rusia, Inglaterra, Polonia, Valladolid… y, cómo no, Pamplona. Una mezcla preciosa, espontánea y muy viva que se notaba en cada saludo, en cada brindis y en cada conversación a medio camino entre idiomas.

Una mirada que lo dice todo

La Ciudadela, con sus muros de piedra y sus zonas verdes, fue el escenario perfecto para las primeras fotografías de la boda, sin prisas. Caminamos, charlamos, reímos. La luz acompañó. Y ellos, la verdad es que también.
Fotografiarles allí fue como abrir un libro por el capítulo correcto.

Sonia, radiante con su vestido
Charlas, risas y reencuentros
Un recuerdo para toda la vida

Ceremonia civil con palabras que sí importan

La ceremonia civil se celebró en la Sala Lidia Biurrun de La Ciudadela y estuvo oficiada por uno de los concejales del Ayuntamiento de Pamplona.
Pero no fue una ceremonia de trámite. Ni mucho menos.

La Sala Lidia Biurrun, lista para la ceremonia
Acompañados por personas importantes

Además de los artículos “obligatorios”, hubo lecturas, reflexiones y pequeños pasajes que hicieron que todo resultara cercano y, sobre todo, muy sincero.
Uno de los momentos más emotivos fue el «ritual del agua», elegido y preparado por Sonia & Sergio. Un gesto sencillo, cargado de simbolismo, que acompañaron con unas palabras dirigidas a todos los asistentes. Silencio absoluto. Miradas cómplices. Algún pañuelo en acción.

Un compromiso compartido

De la foto de grupo a la celebración en Geltoki

Al salir de la Sala Lidia Biurrun, la boda cambió de marcha.
Foto de grupo con todos los invitados (de esas que son puro caos organizado) y a celebrar.

Todos juntos para el recuerdo
Sonrisas compartidas en La Ciudadela

El siguiente destino fue Geltoki, un espacio cultural muy especial en Pamplona. No es solo un bar-restaurante. Es un lugar que apuesta por la economía social y solidaria, por el producto ecológico y de temporada, y por una forma diferente de entender la gastronomía y la cultura.
Una elección que encajaba perfectamente con la forma de ser de la pareja.

Un brindis que cruza idiomas

Allí llegó el cóctel, la cena, las risas largas y las conversaciones que se alargan sin mirar el reloj.

Palabras desde el corazón
Emoción compartida en dos idiomas

Cuando la música y el claqué toman protagonismo

Y entonces llegó la sorpresa.
¿Sabías que Sonia es profesora de claqué y una bailarina espectacular? Pues los y las invitados e invitadas lo descubrieron en directo.
Durante el banquete, Sonia amenizó la velada con un par de bailes que dejaron a todo el mundo con la boca abierta.
El primer baile como pareja lo hicieron con On the Sunny Side of the Street de The Blue Vipers of Brooklyn. Elegante, divertido y con mucho ritmo.

Su primer baile como pareja
Aplausos para cerrar el baile

Después, Sonia y su padre hicieron sonar el suelo con unos pasos de claqué que fueron, sin exagerar, uno de esos momentos que se te quedan grabados. Miradas atentas. Sonrisas cómplices. Aplausos largos.

Un beso para el recuerdo

Una boda que se queda en el recuerdo

La fiesta continuó hasta bien entrada la noche.
Bailes, abrazos, brindis improvisados… pero eso ya pertenece solo a la memoria de quienes estuvieron allí.

Yo me quedo con haber podido contar esta historia desde dentro, cámara en mano, y con la sensación de que cada boda es distinta cuando se vive así. Sin prisas. Con intención. Y con personalidad.


¿Hablamos de tu boda?

Si has llegado hasta aquí, me encantará leerte.

Reportajes de bodas en Pamplona

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Me encantará ayudarte a contar vuestra historia.

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