Viaje cultural y fotográfico a Madrid
Museos, exposiciones y vermut con tapa
Empezar el año lejos del correo y cerca de la fotografía
Empezar el año con un viaje cultural y fotográfico a Madrid junto a los amigos y amigas de toda la vida es, la verdad, una de esas decisiones que se celebran solas. Sobre todo cuando el plan incluye apagar durante unos días el ruido habitual del trabajo (correo electrónico, reuniones por Zoom y notificaciones varias) y cambiarlo por museos, exposiciones fotográficas, arte y conversaciones sin reloj.
Madrid tiene algo especial para eso. Todo queda relativamente cerca y, además, permite un equilibrio casi perfecto entre la intensidad cultural y el descanso bien entendido. Tres exposiciones al día. Dicho así suena ambicioso, pero os aseguro que es viable si entre visita y visita hay una caña con su tapa o un vermut bien servido.
Planificación previa (y margen para improvisar)
Desde casa ya llevábamos los deberes hechos. Listado de exposiciones, museos y centros culturales, horarios de apertura y cierre, ubicaciones y trayectos. Ese trabajo previo, que parece poco romántico, es el que luego te permite disfrutar sin prisas.
Después, en Madrid, tocó ajustar el ritmo. Analizar distancias, decidir qué ver por la mañana y qué dejar para la tarde, y aceptar que no todo se puede abarcar. Y es que también había que dejar hueco para pasear, entrar en alguna tienda de cómics, sentarse sin culpa en una terraza y simplemente mirar la ciudad.
Exposiciones imprescindibles del viaje cultural y fotográfico a Madrid
100 años de Leica
(Fernán Gómez. Centro Cultural de la Villa)
Entrar en esta exposición fotográfica en el Fernan Gómez, Centro Cultural de la Villa es entrar en la historia de la fotografía del último siglo. Leica celebra su centenario recordándonos algo esencial: la cámara es una herramienta, pero la mirada es lo que construye la imagen.
Con más de 170 fotografías y una cuidada selección de cámaras históricas como la Leica I (1925) o la Leica II (1932), la muestra propone un recorrido emocional más que cronológico. Fotoperiodismo, escenas cotidianas, conflictos, retratos íntimos, naturaleza y personas. Todo convive sin jerarquías rígidas.
Nombres como Steve McCurry, Elliott Erwitt, Joel Meyerowitz o Ramón Masats dialogan con fotógrafos y fotógrafas españolas y con material inédito de la marca. Una exposición que se disfruta despacio y que te reconcilia con la esencia de fotografiar.
Robert Capa. Icons
(Círculo de Bellas Artes)
Aquí no hay medias tintas. Capa es estar cerca. Muy cerca. Ahora entiendo perfectamente lo que quería decir Robert Capa con la frase «Si tus fotos no son lo suficientemente buenas, es que no estás lo suficientemente cerca».
La exposición fotográfica de Robert Capa. Icons en el Círculo de Bellas Artes reúne más de 250 piezas entre fotografías originales, publicaciones y objetos personales, muchos de ellos revelados por el propio fotógrafo.
Desde la Guerra Civil Española hasta el desembarco de Normandía, pasando por retratos íntimos de soldados y civiles, la muestra deja claro por qué Robert Capa es un pilar del fotoperiodismo moderno. Y también abre espacio a un Capa menos conocido, el del color, el del cine, el de los viajes y la amistad.
La presencia de Gerda Taro atraviesa toda la exposición, recordándonos que muchas historias de la fotografía no se entienden sin mirar a ambos lados del objetivo.
¡Aquí hay petróleo!
(Círculo de Bellas Artes)
Una exposición incómoda y necesaria. A través de imágenes de archivo, cine, documentos y nuevos formatos, se analiza cómo los combustibles fósiles han moldeado imaginarios de poder, progreso y masculinidad en la España del franquismo y su eco en el presente.
No es una muestra para pasar rápido. Te obliga a pensar, a relacionar pasado y actualidad, y a cuestionar esa idea de progreso asociada al consumo y la energía.
14 millones de ojos
(Sala Canal de Isabel II)
Un homenaje a la fotografía como patrimonio colectivo. Más de 175 fotografías y 15 fotolibros recorren la historia de la colección fotográfica de la Comunidad de Madrid.
Ramón Masats, Cristina García Rodero, Alberto García-Alix o Bleda y Rosa son solo algunos de los nombres presentes en una exposición que habla de Madrid, de la fotografía española de los noventa y del propio medio como espacio de reflexión.
Robert Rauschenberg: el uso de las imágenes
(Fundación Juan March)
Aquí la fotografía se mezcla con pintura, collage y serigrafía. Rauschenberg utilizó imágenes sin jerarquías, en un orden aparentemente aleatorio, anticipando muchas prácticas visuales contemporáneas.
La exposición recorre desde sus primeras fotografías hasta trabajos autobiográficos de finales de los noventa, mostrando una obra profundamente fotográfica, aunque no siempre entendida como tal.
Las Ferias del Campo
(Museo ICO)
Arquitectura, paisaje y memoria colectiva. Esta exposición recupera el valor patrimonial de los pabellones modernos de la Casa de Campo, construidos entre 1950 y 1975.
Maquetas, fotografías y documentos revelan un auténtico laboratorio de arquitecturas donde experimentaron algunos de los grandes nombres de la arquitectura moderna española.
Hoy es un buen día para hablar de Derechos Digitales
(Espacio Fundación Telefónica)
Una exposición cercana, con humor y mucha mala leche bien entendida. Cookies aceptadas sin leer, contraseñas repetidas, datos regalados sin pensar.
La muestra plantea preguntas incómodas sobre nuestra vida digital y nos invita a reflexionar sobre derechos, deberes y responsabilidad tecnológica. Muy recomendable, especialmente si trabajas con imágenes y redes.
El sueño de la razón. Del Siglo de las Luces a la inteligencia artificial
(Espacio Fundación Telefónica)
Un viaje visual que conecta dibujo, grabado, fotografía e inteligencia artificial. Desde la Enciclopedia de Diderot hasta los algoritmos actuales.
Una exposición que pone contexto histórico a algo que hoy damos por hecho: la imagen como herramienta para comprender (y construir) la realidad.
Visita guiada a CentroCentro
(Palacio de Cibeles)
Más allá de las exposiciones, la visita guiada al Palacio de Cibeles permite entender el edificio, su historia y su transformación en centro cultural. Arquitectura, ciudad y memoria se cruzan en cada planta.
Cerrar el viaje (y abrir ideas nuevas)
La verdad es que, cuando regresas a casa con la cabeza llena de imágenes, nombres, referencias y conversaciones, algo se activa. Y es que ya estamos mirando fechas, destinos y posibilidades para la próxima escapada. Madrid vuelve a aparecer en el mapa, porque siempre se queda algo pendiente. Barcelona también asoma, con su mezcla infinita de fotografía, diseño y cultura visual. Incluso sonó Córdoba, más pausada, más luminosa, pero igual de sugerente.
Este viaje cultural y fotográfico a Madrid ha sido una recarga creativa en toda regla. Exposiciones que te remueven por dentro, charlas que se alargan sin mirar el reloj, risas compartidas, vermut con tapa y esa sensación tan necesaria de volver a disfrutar del tiempo sin prisas.
Viajar así no es solo moverse de ciudad. Es cambiar el ritmo, entrenar la mirada y volver con ganas renovadas de fotografiar y contar historias.
Pasear Madrid también es una forma de mirar
Más allá de museos y exposiciones, este viaje cultural y fotográfico a Madrid también se vivió a pie. Y la verdad es que caminar la ciudad en buena compañía cambia por completo la experiencia. Una de esas tardes salimos desde Gran Vía rumbo al Templo de Debod, charlando sin prisa, dejando que el recorrido se alargara solo. Pasear por sus jardines al atardecer, con la luz cayendo y Madrid bajando el volumen, fue uno de esos momentos que no necesitan cámara para quedarse grabados. Desde allí seguimos por la Rosaleda del Parque del Oeste hasta el Teleférico (estación de Rosales), un tramo perfecto para mirar, respirar y simplemente estar.
Otro día, casi sin darnos cuenta, llegamos caminando desde Debod hasta el Palacio Real, donde aprovechamos para visitar sus exposiciones y recorrer las salas con calma.
Y, cómo no, hubo espacio para uno de mis rituales favoritos cuando viajo: perderme por tiendas de cómics. Recorrí la calle de la Luna y la calle de la Estrella de arriba abajo, entrando en librerías especializadas en cómic, manga y cultura otaku. El broche final fue la visita a la tienda Tomos y Grapas, en la plaza de Bami, una tienda abierta hace pocos meses que es una auténtica tentación. Aviso serio: es imposible salir sin algún cómic bajo el brazo.
Anécdota futbolera (inevitable)
Confieso que me contuve mucho para no salir con la camiseta culé a pasear. Al día siguiente, la sonrisa no había quien me la quitara. Prometo no hacer más sangre. Ánimo a los lectores y lectoras madridistas.
Las fechas del viaje coincidieron con la final de la Supercopa de España. Me escapé al apartamento, mandé a paseo el itinerario cultural por un rato y disfruté del partido.
Victoria del F. C. Barcelona por 3-2 al Real Madrid. Yo en Madrid. Cibeles a diez minutos.
¿Te gustan los viajes fotográficos y/o culturales?
Si te gusta este tipo de viajes donde la fotografía y la cultura son el hilo conductor, te leo en comentarios. Y si quieres saber más sobre cómo planteo mis reportajes fotográficos y proyectos personales, escríbeme sin compromiso.
Siempre es buen día para hablar de imágenes.




































