Frontones del Valle de Yerri

Cuatro rincones fotografiados con dron en Tierra Estella.

Hay proyectos que empiezan con una intuición y acaban convirtiéndose en algo difícil de parar. Este es mi caso con los frontones de Navarra. Llevo ya un buen puñado de entregas buscando, volando y fotografiando estos espacios que forman parte del paisaje cotidiano navarro como si siempre hubieran estado ahí, sin pedir permiso ni explicación. Esta vez el destino ha sido el Valle de Yerri (Deierri euskeraz), un municipio compuesto por diecinueve lugares que se extiende entre las sierras de Andía y Urbasa y la Tierra Estella, y que guarda, entre campos de cereal y ermitas olvidadas, algunos de los frontones del Valle de Yerri más tranquilos y auténticos que he encontrado hasta ahora.

Panorámica aérea del Frontón Público Municipal de Úgar

Cuatro frontones, cuatro pueblos, un mismo valle

El Valle de Yerri (Deierri en euskera, que vendría a significar algo así como «Tierra de Deyo») tiene su capital en Arizala y agrupa concejos que, a simple vista, parecen casi idénticos: piedra, silencio, una iglesia con torre y, casi siempre, un frontón. Pero cuando te acercas con calma, y más aún cuando lo miras desde arriba con el dron, cada uno tiene su propio carácter. Eso es exactamente lo que fui a buscar.

Y hay algo que une a los cuatro frontones de esta entrega que va más allá de pertenecer al mismo valle: en todos ellos, la iglesia del pueblo no es un edificio cercano al frontón. Es parte de él. Pero antes de entrar en eso, conozcamos cada uno por separado.


Frontón de Arizaleta

Arizaleta es un concejo pequeño, de esos que tienen más historia que vecinos. Se asienta en una ladera del monte Legarra, al norte del término municipal de Yerri, y su caserío se distribuye en torno a la parroquia de San Andrés, un templo construido entre 1550 y 1598 con una mezcla característica de gótico tardío y renacimiento que en Navarra aparece con una frecuencia casi hipnótica. En las inmediaciones de la iglesia se conserva además un palacio del siglo XVI de estilo Reyes Católicos, detalle que da pistas sobre el peso histórico que tuvo este lugar.

Panorámica aérea de Arizaleta y su frontón

El frontón de Arizaleta lleva la relación entre deporte y religión hasta su expresión más literal: el frontis, la pared contra la que golpea la pelota, es directamente la fachada de la Iglesia de San Andrés. No hay una pared construida para el juego. Hay una iglesia del siglo XVI que, durante siglos, ha aguantado los pelotazos con la misma solidez con la que aguanta el paso del tiempo. Desde el aire, esa superposición entre el espacio de culto y el espacio de juego resulta visualmente fascinante, casi imposible de creer si no lo ves con tus propios ojos.

Panorámica aérea de Arizaleta y su frontón
Vista cenital del frontón de Arizaleta

Frontón de Azcona

Azcona (Aizkoa euskeraz) está a poco más de un kilómetro de Arizala y comparte con ella ese aire de pueblo cuidado, tranquilo, que parece haber encontrado el ritmo adecuado para existir. Su nombre probablemente derive del término vasco haitz, «peña», lo que ya dice algo del paisaje en el que se asienta. La parroquia de San Martín de Tours data aproximadamente del año 1200, y el pueblo puede presumir de haber dado al mundo a Tarsicio de Azcona (Jesús Morrás Santamaría), historiador de referencia y premio Príncipe de Viana de la Cultura en 2014.

Panorámica aérea del Frontón de Azcona (Navarra)

El frontón de Azcona ha sido objeto de reformas recientes (suelo y pared en buen estado), pero lo que más llama la atención al verlo no es su estado de conservación sino su geometría. No tiene pared izquierda. En cambio, en su lado derecho está la fachada y la entrada a la Parroquia de San Martín, que actúa como límite natural de la cancha. El resultado es un espacio abierto por un lado y cerrado por la iglesia por el otro, una asimetría que desde el dron genera una composición muy difícil de conseguir artificialmente.

Frontón Público Municipal de Úgar

Úgar es quizás el concejo menos conocido de los cuatro, y eso, en este proyecto, suele ser una buena señal. Situado a 571 metros de altitud, entre el pantano de Alloz y el río Iranzu, es un lugar que aparece en documentos medievales vinculado al monasterio de Irache desde el siglo XII. La iglesia local fue transferida a esa abadía en 1136 por el prelado pamplonés Sancho de Larrosa, dato que da una idea del peso eclesiástico que tuvo este pequeño enclave durante siglos.

Panorámica aérea de Úgar y su frontón
Vista general del Frontón de Úgar

El frontón de Úgar sigue la misma lógica que el de Azcona: tampoco tiene pared izquierda. En su lugar, la fachada y la entrada a la Iglesia de San Martín delimitan ese flanco de la cancha. El pueblo es tan pequeño y está tan poco frecuentado que la presencia del dron en el aire resulta casi estruendosa. El frontón, modesto y sin pretensiones, encaja perfectamente en ese contexto. No busca destacar; simplemente está. Y eso, desde arriba, tiene una honestidad visual que resulta muy difícil de ignorar.

Frontón Público Municipal de Arizala

Arizala merece un apartado un poco más extenso, y no solo porque sea la capital del Valle de Yerri. Es la que tiene el frontón más peculiar de los cuatro. Está documentada desde el siglo XI en relación con el monasterio de Eza, y durante la Primera Guerra Carlista fue punto estratégico de paso entre Estella (en manos carlistas) y la Burunda. La parroquia de Santa Cecilia, cuya fábrica se remonta a comienzos del siglo XIII, es el edificio más destacado del pueblo.

Vista general del Frontón Público Municipal de Arizala
Vista general del Frontón Público Municipal de Arizala

El frontón de Arizala tampoco tiene pared izquierda. Ese lateral lo ocupa la fachada y la entrada a la Iglesia de Santa Cecilia, igual que en Úgar y en Azcona. Pero aquí hay un detalle que lo convierte en el caso más llamativo de todos: en el lado derecho, casi justo sobre la línea que delimita la cancha, se abre la entrada a un domicilio particular. Un vecino sale a por el pan y cruza literalmente la cancha del frontón. Esa mezcla entre espacio deportivo, espacio religioso y espacio doméstico, todo comprimido en unos pocos metros cuadrados, es difícil de explicar con palabras.

¿Por qué los frontones de pueblo están tan pegados a las iglesias?

Viendo estos cuatro frontones del Valle de Yerri seguidos, la pregunta es inevitable. No es casualidad, ni una coincidencia local. Tiene una explicación histórica que arranca varios siglos atrás.

El juego de pelota en el País Vasco tiene documentación escrita desde 1331, aunque es probable que se practicara mucho antes. Durante siglos, el juego se disputaba en las calles y plazas de los pueblos, y los muros que se usaban como frontis eran los que había disponibles: los de las casas, los del ayuntamiento y, con mucha frecuencia, los de la iglesia. Ya en 1509 una ordenanza municipal de Bilbao prohibía el acceso de los mozos al cementerio de Santiago para jugar a pelota, porque ese espacio junto a la iglesia era precisamente donde se practicaba de forma habitual. Los aficionados mantenían el juego en los pórticos de iglesias y ayuntamientos, utilizados a modo de trinquetes, y con el tiempo se fue extendiendo la costumbre de jugar de cara a la pared aprovechando los muros de edificios públicos, modalidad que pasó a denominarse «juego a blé».

Frontón de Azcona compartiendo pared con la Parroquia de San Martín

La iglesia, además de ser el edificio más sólido del pueblo, era el centro de la vida comunitaria. Y la pelota era (y es) una actividad colectiva, social, que necesita ese mismo tipo de espacio. El juego se localizaba en lugares cercanos al ayuntamiento o a la iglesia, en zonas de uso comunitario que servían de punto de encuentro especialmente en días festivos. Así que no es que alguien decidiera construir un frontón pegado a la iglesia: es que la iglesia ya estaba ahí, su muro ya era el frontis, y el espacio de juego se fue consolidando a su alrededor con el paso del tiempo

Lo que hace especial a los frontones de Arizaleta, Azcona, Úgar y Arizala es que esa historia todavía es visible. La fachada de San Andrés sigue siendo el frontis. La entrada a San Martín sigue siendo el límite de la cancha. El pasado no es algo que esté en una placa o en un museo: está en la pared contra la que rebota la pelota.

Frontón de Arizaleta compartiendo frontis con la Iglesia de San Andrés

Volar con dron en Navarra

Por qué ENAIRE es lo primero que debes consultar.

Una parte del trabajo que nadie ve en estas sesiones es la planificación previa al vuelo. Antes de sacar el dron de la bolsa hay una consulta obligatoria que, con el tiempo, se ha convertido en un hábito tan automático como revisar la previsión meteorológica: la web y la aplicación de ENAIRE Drones.

ENAIRE es el gestor de navegación aérea de España, y su herramienta para pilotos de drones es, sin exageración, la referencia indispensable antes de cualquier vuelo. La aplicación muestra sobre un mapa todas las zonas de espacio aéreo relevantes: áreas de control, zonas de seguridad en torno a aeropuertos, helipuertos y bases militares, espacios naturales protegidos con restricciones específicas, y toda la información de NOTAM (avisos a pilotos) que pueda afectar a la operación prevista. Además, para vuelos en zonas de espacio aéreo controlado que superen los 60 metros de altura sobre el nivel del suelo, es necesario coordinar la operación a través de ENAIRE Planea con un plazo mínimo de diez días naturales de antelación.

Captura de pantalla de la web de Enaire Drones.
Captura de Pantalla de la vista del dron en Azcona

La normativa ha evolucionado en los últimos años y no siempre resulta fácil de interpretar. Pero la consulta previa en ENAIRE Drones (accesible en drones.enaire.es tanto en versión web como en aplicación móvil para Android) es el punto de partida que ningún piloto debería saltarse, independientemente del peso del aparato o del entorno en el que vaya a volar. Volar con responsabilidad no es solo una cuestión legal: es también una forma de cuidar estos lugares y de garantizar que podamos seguir fotografiándolos.

¿Conocéis algún frontón especial en el Valle de Yerri o en Navarra?

Este proyecto sigue adelante, y la verdad es que los frontones del Valle de Yerri han sido una de las paradas más gratificantes de todas las que llevo hasta ahora. Cuatro pueblos, cuatro espacios distintos, y una lección de historia que nadie te cuenta en los libros: que el frontón y la iglesia llevan conviviendo en el mismo rincón desde mucho antes de que a alguien se le ocurriera ponerle nombre a esa relación.

Si conocéis algún frontón en la zona (o en cualquier otro rincón de Navarra) que merezca una visita y un vuelo de dron, os animo a dejarlo en los comentarios. Siempre es mejor explorar con pistas que salir a ciegas. Y si tenéis curiosidad por ver cómo ha evolucionado este proyecto, podéis echar un vistazo al resto de entregas en la categoría de frontones del blog.